En el día a día, tanto si tratamos con deportistas como si no, cuando se produce una lesión de forma aguda y desde el minuto uno entramos en el proceso de recuperación. A la hora de tratar una lesión, lo que más nos interesa, a parte de una buena recuperación, es que los plazos sean los mínimos posibles. Para ello, uno de los métodos que podemos llevar a cabo desde el momento de la lesión es la aplicación de frío en la zona afectada. Las razones principales son:
- Reducir el dolor.
- Evitar la aparición del edema.
- Producir una vasoconstricción (reducción del flujo sanguíneo en los capilares).
- Reducir la inflamación (menor liberación de mediadores inflamatorios como prostaglandinas y citoquinas).
- Reducir la lesión hipóxica secundaria (evitar una mayor extensión).

Cuando se produce una lesión, sea por una contusión, una rotura muscular/tendinosa, un esguince o rotura de ligamento, el tejido se ve dañado a nivel celular. El contenido de las células (mayoritariamente proteínas) sale al medio extracelular aumentando la concentración del líquido de la zona. Para mantener el equilibrio hídrico, las células sanas (no afectadas directamente) vierten líquido al exterior para igualar concentraciones intracelulares y extracelulares (proceso de ósmosis). Como consecuencia tenemos un edema (aumento del líquido extravasado) que se suma a la hemorragia (sangre que ha salido de los vasos, que será frenada y reabsorbida de forma endógena por el propio organismo).
El edema es producido por las células muertas en la zona periférica de la rotura, donde hay gran cantidad de elementos extravasados que necesitan la llegada de “alimento” para evitar la muerte celular de las células afectadas. Será necesario entonces mantener esa zona en función latente (baja gasto energético) para disminuir las necesidades metabólicas de estas y reducir su demanda de oxígeno. De esta manera, la lesión se mantendrá en la zona primaria y no llegará a la secundaria (no crecerá). De la misma manera, se puede producir una muerte celular por lesión aguda hipóxica secundaria (falta de oxigenación a las células en estado latente).
La aplicación de frío en el momento de la lesión será entonces un medio para evitar que aumente la extensión de la misma y así la recuperación sea más rápida. Por lo general, el protocolo PRICE es el ideal a aplicar en lesiones de carácter agudo. La aplicación de frio que realicemos deberá ser de forma inmediata y directa sobre la piel, de manera intermitente durante 10-15 minutos cada 2 horas en las 24-48-72 horas post lesión.

* Tabla 19.1. Tratamiento de lesiones agudas: PRICE, extraída de:
Sherry, E., Wilson, S. Manual Oxford de Medicina Deportiva. Paidotribo, Barcelona. 2002. 499-503.